Turismo mundial: motor económico y puente entre culturas

El turismo y los viajes se consolidan como una de las fuerzas económicas más importantes del planeta, al aportar más del 10% del producto interno bruto (PIB) mundial y generar más de 350 millones de empleos.

Sin embargo, el sector enfrenta presiones crecientes que obligan a replantear sus modelos de desarrollo hacia esquemas sostenibles, inclusivos y con bajas emisiones de carbono.

De acuerdo con un análisis del Foro Económico Mundial, este año los ingresos globales por viajes y turismo alcanzarán un récord histórico de 2.1 billones de dólares, impulsados por la reactivación de los servicios y el dinamismo de las economías emergentes.

Aun así, la expansión se da en un contexto de incertidumbre, con un crecimiento económico mundial estimado en 3%, por debajo del nivel previo a la pandemia.

El turismo representa una fuente esencial de ingresos y desarrollo social. Según las proyecciones del Foro, para 2034 el número de empleos vinculados al sector podría ascender a 430 millones.

Además, continúa siendo un espacio clave para la inclusión laboral de mujeres y jóvenes, especialmente en regiones con oportunidades limitadas.

No obstante, los desafíos son múltiples. Los marcos normativos que rigen la actividad turística permanecen rezagados y en muchos casos excluyen a las comunidades locales que sostienen la economía del sector.

A esto se suma la presión del turismo excesivo, la falta de vivienda asequible en destinos populares, la escasez de mano de obra y la desigualdad digital.

Expertos del Foro Económico Mundial, encabezados por Børge Brende, presidente del organismo, y Ahmed Al-Khateeb, ministro de Turismo de Arabia Saudita, subrayan que el futuro del turismo depende de una cooperación intersectorial y de la adopción de modelos de desarrollo más sostenibles.

“El turismo debe ir más allá de minimizar su impacto ambiental y asumir un papel activo en la restauración y protección de los recursos naturales”, señalan los líderes, destacando que el sector tiene el potencial de ser una fuerza “profundamente humana” que fomenta la conexión cultural y la esperanza incluso en tiempos difíciles.

Ejemplos de transformación ya están emergiendo en distintas regiones del mundo.

En América Latina, proyectos de turismo comunitario protegen ecosistemas y fortalecen economías rurales.

En Asia, la digitalización permite que pequeñas empresas y emprendedores turísticos alcancen audiencias globales.

En Europa, las alianzas público-privadas y el uso de tecnología avanzan hacia un turismo más equilibrado entre residentes y visitantes.

Estos casos demuestran que, cuando gobiernos, empresas y comunidades colaboran, el turismo puede convertirse no solo en un motor de crecimiento económico, sino también en una herramienta de cohesión social, resiliencia climática y desarrollo sostenible.
En un mundo marcado por la incertidumbre y el cambio constante, los viajes continúan siendo mucho más que una actividad económica: son una vía para conectar culturas, fortalecer comunidades y construir un futuro compartido más justo y esperanzador.