Trump confirma control Venezuela y captura de Nicolás Maduro tras ataque militar

El presidente Donald Trump anunció que las fuerzas armadas de Estados Unidos llevaron a cabo una operación militar en Venezuela que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes habrían sido trasladados fuera del territorio venezolano para enfrentar cargos federales en Nueva York.

Durante una conferencia en Mar-a-Lago, Trump señaló que la acción militar se realizó “a gran escala y con éxito absoluto”, y afirmó que la operación fue planificada durante meses con participación de fuerzas especiales y apoyo aéreo estratégico.

El mandatario aseguró que no se registraron bajas estadounidenses y calificó el operativo como “histórico para la seguridad del hemisferio”.

De acuerdo con sus declaraciones, Maduro enfrentará procesos judiciales en cortes federales por presuntos delitos relacionados con narcotráfico y conspiración criminal. Funcionarios de la Casa Blanca confirmaron que las acusaciones se basan en expedientes abiertos desde años atrás por agencias estadounidenses.

Trump afirmó que Estados Unidos asumirá un “rol temporal de estabilización” en Venezuela mientras se define un mecanismo de transición política.

Señaló que su gobierno buscará “restaurar el orden, proteger instalaciones estratégicas y garantizar el suministro energético”, aunque descartó, por ahora, el despliegue masivo de tropas terrestres.

La fiscal general de Estados Unidos indicó que tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores serán presentados ante un tribunal federal en las próximas horas, donde se les leerán formalmente los cargos.

Según funcionarios del gabinete de seguridad, el proceso incluirá cooperación con agencias internacionales y testimonios de mandos militares venezolanos que habrían sido capturados o se habrían rendido durante la operación.

En sus declaraciones, Trump sostuvo que su administración “advirtió durante años” al gobierno venezolano sobre las consecuencias de sus vínculos con organizaciones criminales y afirmó que la intervención respondió a “una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos”.

Funcionarios de la Casa Blanca señalaron que Washington impulsará un proceso de reorganización institucional en Venezuela con participación de actores civiles y militares que —aseguraron— ya colaboran con estructuras de transición. También rechazaron que se trate de una ocupación, argumentando que el objetivo es “garantizar estabilidad regional y prevenir represalias violentas”.

La operación generó reacciones diplomáticas divergentes en América Latina y Europa, mientras gobiernos de la región solicitan la intervención de organismos multilaterales para evaluar las implicaciones jurídicas y humanitarias del despliegue militar.