Se refuerza estrategia agrícola ante la caída de precios y desafíos climáticos

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desplegó una estrategia integral para afrontar los desafíos del sector agropecuario y costero en México, según informó el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Julio Berdegué Sacristán.

Berdegué detalló las prioridades, los obstáculos y las medidas clave para apuntalar la producción agrícola nacional.

El secretario puntualizó que la caída de los precios internacionales y la superproducción mundial de granos han presionado a la baja el mercado mexicano: en el caso del maíz, la baja rentabilidad preocupa a los productores, quienes fueron escuchados mediante “62 mesas de diálogo en distintas regiones”.

De acuerdo con el informe de la Foreign Agricultural Service (FAS) de Estados Unidos, se espera que la producción de maíz en México para el ciclo 2025/26 alcance las 24.5 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento de aproximadamente 7 % frente al año anterior. Sin embargo, continuará siendo insuficiente para satisfacer la demanda nacional, por lo que México seguirá siendo uno de los principales importadores de este grano.

En cuanto al sector de la caña de azúcar, Berdegué recordó que el pasado 10 de noviembre se publicó un decreto que establece un nuevo arancel al valor de las importaciones con el fin de “proteger nuestra industria de la caña y a los cañeros y cañeras”.

Este movimiento coincide con la crisis del sector: los productores de azúcar en México han estimado pérdidas cercanas a los 15 mil 000 millones de pesos durante la zafra 2024-2025, debido a la sobreoferta interna, los inventarios elevados y la competencia de importaciones baratas.

Según proyecciones, la producción nacional de azúcar para el ciclo 2025-2026 se sitúa en torno a los 5.1 millones de toneladas.

Berdegué también enfatizó que la sanidad agropecuaria es una prioridad clave.

Explicó que se trabaja en un esquema formalizado para los engordadores y acopiadores con el objetivo de fortalecer la seguridad en la movilización de ganado, y subrayó que la exportación de ganado mexicano es “perfectamente segura” y forma parte de los planes de expansión del agro nacional.

Entre los retos pendientes, mencionó los efectos del cambio climático, como las sequías recurrentes que ya afectan cultivos como el trigo o el sorgo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la producción de trigo en México en 2025 caerá cerca de un 34 % respecto al año previo, debido a condiciones de sequía y bajos niveles de agua para riego.

Además, los analistas advierten que las garantías de precios solo cubren menos del 3 % de la producción de maíz, lo cual limita la efectividad de las medidas de protección y el impacto de los programas de apoyo.

Con esta estrategia, la Secretaría de Agricultura busca fortalecer tanto la producción como la rentabilidad en el campo mexicano, enfrentando desafíos estructurales como la volatilidad de precios, los efectos climáticos y la competencia internacional.

Según las estimaciones más recientes, el agro nacional atraviesa un momento decisivo en el que la competitividad, la protección y la sostenibilidad serán factores clave para su futuro.