Recupera México mapa histórico del siglo XVIII que refuerza su identidad y memoria cultural

El Gobierno de México celebró la restitución del mapa original de la Villa de Santa Fe, Nuevo México, una pieza cartográfica del siglo XVIII considerada un testimonio esencial de la historia y la geografía novohispana.

El documento, repatriado desde Estados Unidos, quedó bajo resguardo del Archivo General de la Nación (AGN), lo que representa un avance decisivo en la protección del patrimonio documental mexicano.

La entrega se concretó tras un proceso de nueve años y la colaboración entre autoridades mexicanas, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Biblioteca de Historia Fray Angélico Chávez, donde el mapa fue localizado en 2016 gracias a una revisión de su origen.

En septiembre de 2025, el FBI lo entregó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mediante el Consulado de México en Albuquerque.
El mapa plasma con detalle la distribución de recursos naturales, límites territoriales, montañas y asentamientos indígenas de la región, además de documentar relaciones de cooperación entre pueblos originarios y comunidades mestizas.

Fue comisionado por Tomás Vélez, capitán general del Reino de Nuevo México, con el objetivo de apoyar las gestiones del capitán de frontera José Antonio Naranjo, de la nación de los indios Taos.

La pieza, realizada con técnica mixta sobre papel y perteneciente a la Colección Mapas, Planos e Ilustraciones del AGN, se suma nuevamente al acervo nacional como una prueba de la riqueza histórica de México y de la importancia de protegerla frente al tráfico ilícito de bienes culturales.

De acuerdo con la Cancillería, la recuperación evidencia el compromiso del Estado con la defensa de su memoria e identidad, así como con el fortalecimiento de los mecanismos internacionales de restitución.

Para el AGN, este logro subraya una premisa fundamental: los documentos de la nación no se venden, se preservan. El retorno del mapa de la Villa de Santa Fe representa, además, un recordatorio de que el patrimonio histórico mexicano continúa vivo y en recuperación permanente.