Mi Parcela No Se Quema, estrategia que apaga el riesgo antes de que empiece el incendio

El fuego cuando se emplea de forma irresponsable, puede convertirse en una tragedia ambiental, de salud y de seguridad para las comunidades. Por ello, cada 18 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales, que nos recuerda que la prevención es la mejor herramienta para evitar que una chispa se convierta en una emergencia

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural | 18 de agosto de 2026

En el campo y los bosques, hojas secas, rastrojo, ramas y otros materiales acumulados pueden convertirse en combustible. Por eso, mantenerlos bajo control es una de las primeras acciones de prevención

Nuestros bosques hacen mucho por nosotros: capturan dióxido de carbono y producen oxígeno, regulan la temperatura y el clima, además de brindarnos agua, alimentos, medicinas y refugio. Son un tesoro natural que debemos proteger y que hoy enfrenta a uno de sus mayores enemigos: los incendios forestales.

El fuego, cuando se utiliza de manera controlada y con fines específicos, puede ser una herramienta de manejo de los ecosistemas. Sin embargo, cuando se emplea de forma irresponsable, puede convertirse en una tragedia ambiental, de salud y de seguridad para las comunidades. Por ello, cada 18 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales, una fecha que nos recuerda que la prevención es la mejor herramienta para evitar que una chispa se convierta en una emergencia.

Más del 90 por ciento de los incendios forestales tienen su origen en actividades humanas, por lo que muchos pueden prevenirse. Una de las zonas donde existe mayor riesgo es precisamente en la frontera entre el campo y el bosque, debido a las quemas agropecuarias utilizadas para preparar los terrenos de cultivo.

De ahí la importancia de Mi Parcela No Se Quema, una estrategia que apuesta por prevenir los incendios desde el origen y acompañar a las y los productores para reducir o evitar el uso del fuego en sus parcelas. Su propósito es claro: proteger los recursos naturales sin dejar de producir alimentos.

La estrategia trabaja a partir de dos grandes ejes :

1. Reducir el riesgo y hacer un uso responsable del fuego

La primera opción es evitar las quemas agropecuarias y promover alternativas más seguras para preparar los terrenos. Cuando el uso del fuego sea estrictamente necesario, se orienta a las y los productores para realizarlo de manera responsable y presentar oportunamente el Aviso de Uso del Fuego, considerando factores como el viento, la hora y las condiciones del terreno, para evitar que las llamas se salgan de control y alcancen zonas forestales.

2. Promover una agricultura más sustentable

El rastrojo y los residuos de cosecha no tienen que convertirse en humo. Pueden aprovecharse como composta, abono o alimento para animales, contribuyendo a mejorar la fertilidad del suelo y reduciendo la cantidad de material combustible disponible.

A través de talleres, pláticas y actividades en territorio, Mi Parcela No Se Quema promueve prácticas de agricultura de conservación que permiten mantener un suelo saludable y productivo, al tiempo que se protege el entorno.

Un problema que es responsabilidad de todas y todos

Para que exista fuego se necesitan tres elementos: combustible, oxígeno y calor. Es lo que conocemos como el triángulo del fuego. Si eliminamos uno de estos elementos, podemos evitar que se produzca o se propague un incendio.

En el campo y los bosques, hojas secas, rastrojo, ramas y otros materiales acumulados pueden convertirse en combustible. Por eso, mantenerlos bajo control es una de las primeras acciones de prevención.

¿Sabías que…? La Universidad Autónoma Chapingo (UACh) cuenta con una Brigada de Manejo del Fuego integrada por jóvenes de entre 17 y 21 años, quienes participan en actividades de prevención, investigación, educación ambiental y conservación. Entre sus labores se encuentran la limpieza de zonas con alta acumulación de material combustible, la apertura de brechas cortafuego, la realización de quemas prescritas y controladas, así como jornadas de sensibilización con las comunidades.

Las actividades agropecuarias, la expansión urbana, las fogatas mal apagadas, los cigarros y la quema de basura se encuentran entre las principales causas de los incendios (casi el 50 por ciento). Por ello, la prevención no depende de una sola persona o institución: es una tarea de todas y todos.

Pequeñas acciones que pueden evitar grandes incendios

  • Si visitas un bosque: no dejes fogatas encendidas, no tires colillas y evita abandonar objetos de vidrio, que pueden concentrar la luz solar. Si detectas un conato de incendio, por pequeño que parezca, repórtalo de inmediato y no intentes combatirlo si no cuentas con capacitación y equipo adecuado.
  • Si trabajas en el campo: evita acumular material combustible, utiliza alternativas a la quema y, cuando ésta sea indispensable, infórmate previamente sobre las disposiciones aplicables, la NOM-015 y el Aviso de Uso del Fuego, además de solicitar orientación de las autoridades competentes.

Mi Parcela No Se Quema nos demuestra que producir alimentos y proteger el ambiente no son caminos opuestos. Al contrario: un suelo vivo, cuidado y libre de quemas innecesarias puede ser más productivo y, al mismo tiempo, contribuir a proteger nuestros bosques, nuestras comunidades y el futuro de México

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER)