
México apuesta por la eficiencia hídrica para fortalecer la producción agrícola y la estabilidad económica
El Gobierno de México avanzó en una de las inversiones más relevantes para el futuro económico del país: la tecnificación del riego agrícola.
Con un progreso del 40 % en el Programa Nacional de Tecnificación de Riego, las autoridades estiman una recuperación de 2,800 millones de metros cúbicos de agua, equivalente a casi tres años del consumo de la Ciudad de México, recurso clave para garantizar seguridad alimentaria y reducir costos productivos.
La iniciativa, que involucra una inversión superior a 63 mil millones de pesos entre 2025 y 2030, transformará el uso de agua en más de 200 mil hectáreas de cultivo, para beneficiar a 225 mil productores en 18 Distritos de Riego estratégicos del país.
Con ello, se busca impulsar una agricultura más competitiva, con mejor estructura de costos y mayor resistencia ante sequías y variaciones climáticas.
Analistas del sector agrícola consideran que esta política puede generar un efecto positivo en las finanzas nacionales, ya que mejorar la eficiencia del agua reduce pérdidas en la producción y disminuye la dependencia de apoyos extraordinarios durante emergencias climáticas.
También permitirá orientar mayor volumen del recurso al consumo humano sin afectar la economía rural.
“Invertir en agua para el campo es invertir en estabilidad económica”, subrayan expertos del sector.
Hasta ahora, 17 de los 18 Distritos de Riego contemplados ya muestran distintos grados de progreso.
Entre las obras destacadas están:
500 km de entubamiento y rehabilitación de canales
6,084 hectáreas con tecnificación parcelaria
139 pozos modernizados con energía fotovoltaica
11 plantas de bombeo y 41 estructuras de medición
8 presas derivadoras y 1,936 compuertas instaladas
Distritos como Pabellón (Aguascalientes) o la Región Lagunera (Coahuila-Durango) superan el 60 % de avance, mientras que áreas como Bajo Río Bravo, Tamaulipas apenas arrancan con 15 %.
El Plan Nacional Hídrico integra este proyecto junto con infraestructura, saneamiento de ríos y ordenamiento de concesiones, en una estrategia que la administración federal considera prioritaria para el desarrollo económico.
Para México, el sector agrícola aporta empleos, alimentos y divisas: mantenerlo rentable y sostenible será clave frente a los desafíos climáticos y financieros de los próximos años.
La tecnificación del riego se perfila, así, como una herramienta para que el país produzca más y con menos recursos, al tiempo que fortalece la estabilidad económica en zonas rurales y urbanas.







