Juventud que transforma el campo: educación, oportunidades y futuro para México
El fortalecimiento de proyectos productivos, el acceso a tecnologías digitales, la capacitación para el trabajo y el impulso al emprendimiento pueden abrir nuevas posibilidades para que las juventudes desarrollen sus capacidades y encuentren alternativas de bienestar sin abandonar sus comunidades
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural | 12 de agosto de 2026

Las Escuelas de Campo son otro espacio de aprendizaje práctico, donde jóvenes y productores comparten experiencias y conocimientos
Cada 12 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Juventud, una fecha que invita a reconocer a las y los jóvenes como protagonistas del presente y agentes fundamentales de transformación social. Su participación es clave para impulsar el desarrollo, la paz y el bienestar, así como para construir comunidades más incluyentes y sostenibles.
En las zonas rurales, las juventudes enfrentan desafíos particulares. Entre ellos se encuentran los empleos con bajos ingresos, el limitado acceso a tierras, la distancia de los centros educativos, las dificultades para acceder a internet y los retos para recibir servicios de salud de calidad. Estas condiciones pueden llevar a muchas y muchos jóvenes a migrar hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades.

Sin embargo, el campo también representa un espacio de oportunidades para las nuevas generaciones. El fortalecimiento de proyectos productivos, el acceso a tecnologías digitales, la capacitación para el trabajo y el impulso al emprendimiento pueden abrir nuevas posibilidades para que las juventudes desarrollen sus capacidades y encuentren alternativas de bienestar sin abandonar sus comunidades.
Una generación con mucho que aportar
En México, de acuerdo con datos del INEGI correspondientes al primer trimestre de 2024, había alrededor de 31 millones de personas de entre 15 y 29 años, equivalentes al 23.8 por ciento de la población nacional. De ellas, 51.1 por ciento eran mujeres y 48.9 por ciento hombres. Estas cifras muestran la importancia de generar políticas y programas que reconozcan la diversidad de las juventudes y atiendan sus necesidades.

La educación y la capacitación son herramientas fundamentales para ampliar sus oportunidades. En el sector agropecuario, además, permiten que las nuevas generaciones incorporen conocimientos científicos y tecnológicos, al mismo tiempo que recuperan los saberes y prácticas de sus comunidades.
Juventudes que aprenden y transforman el campo
En este sentido, el programa Producción para el Bienestar impulsa acciones que vinculan a las juventudes con las actividades productivas y la transición agroecológica. A través de la Estrategia de Acompañamiento Técnico, jóvenes becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro participan como capacitadores y asistentes técnicos, contribuyendo a fortalecer las capacidades de productoras y productores de pequeña y mediana escala, reducir el uso de agroquímicos nocivos y rescatar conocimientos comunitarios.
Las Escuelas de Campo son otro espacio de aprendizaje práctico, donde jóvenes y productores comparten experiencias y conocimientos. A ello se suman prácticas sustentables como la elaboración de compostas, el uso de microorganismos benéficos y el manejo agroecológico de plagas, así como el trabajo conjunto de AGRICULTURA e INIFAP para validar alternativas que contribuyan a mejorar los rendimientos agrícolas.
Por otra parte, el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla abre oportunidades para jóvenes de entre 18 y 29 años mediante su incorporación como aprendices en tortillerías. De esta manera, pueden recibir capacitación y un apoyo económico mientras aprenden un oficio tradicional vinculado con uno de los alimentos esenciales de la cultura mexicana.

Invertir en las juventudes es sembrar futuro
El Día Internacional de la Juventud es una oportunidad para recordar que el desarrollo de México también depende de las oportunidades que brindemos a sus nuevas generaciones. Garantizar acceso a educación, capacitación, empleos dignos, tecnologías y espacios de participación permitirá que las y los jóvenes hagan realidad su potencial.
Cuando una comunidad abre oportunidades para sus juventudes, también siembra las semillas de un campo más fuerte, sostenible y con futuro.
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER)







