Nochebuena, tesoro natural de México

La flor de Nochebuena, símbolo inconfundible de las celebraciones decembrinas, vuelve a llenar de color los hogares del país.

Originaria de México y profundamente ligada a la historia prehispánica y a las tradiciones religiosas, esta planta se mantiene como uno de los ornamentos más apreciados en el mundo.

Endémica del territorio nacional, la Euphorbia pulcherrima florece en invierno y se distingue por sus brácteas rojas, aunque también existen variedades blancas, rosas, amarillas y marmoleadas.

Hoy, cerca del 90% de las Nochebuenas producidas y vendidas en México son rojas, pero su diversidad crece cada año.

En tiempos prehispánicos era conocida como cuetlaxóchitl, “flor que se marchita”, o cuetlaxtli, “flor de cuero”, y representaba la sangre de los sacrificios dedicados al sol. Siglos más tarde, en el XVII, los frailes franciscanos la incorporaron a los nacimientos navideños en Taxco, Guerrero, consolidando su vínculo con la Navidad.

Actualmente también se le llama Flor de Navidad, Estrella de Navidad, Santa Catalina, Flor de Pascua o Flor de Fuego. Es el segundo ornamento floral más vendido del planeta, solo detrás de las orquídeas.

La Nochebuena también ha sido utilizada en la medicina tradicional mexicana como tónico para estimular la producción de leche materna y como auxiliar en el tratamiento de infecciones cutáneas, verrugas y heridas. Su infusión se emplea para aliviar tos y molestias de garganta, aunque se recomienda consultar a un médico antes de usar cualquier remedio casero.

En 2024, México destacó por su capacidad productiva, encabezada por cinco entidades:
• Michoacán: 11,340,258 plantas
• Morelos: 8,748,438
• Ciudad de México: 3,260,291
• Puebla: 3,102,944
• Jalisco: 1,876,117

El valor total de la producción alcanzó mil 124 millones 983 mil 500 pesos, de acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). Aunque en México se comercializan más de 30 variedades, a nivel mundial existen más de 100.

Más que un producto ornamental, la Nochebuena representa identidad cultural, tradición y una fuente de ingresos para miles de productoras y productores que dependen de la floricultura para el sustento de sus comunidades rurales.